A lo largo de su vida, Mireya ha comprendido que cada persona posee una experiencia valiosa que merece ser reconocida y que cada territorio alberga conocimientos capaces de transformar nuestra relación con el entorno natural. Su liderazgo trasciende los logros profesionales, pues se fundamenta en la construcción de puentes: entre la academia y las comunidades, entre docentes y estudiantes, y entre la riqueza de la biodiversidad y quienes trabajan por su conservación.
Desde su labor como bióloga, educadora y gestora de proyectos, ha demostrado que la ciencia puede trascender los espacios especializados y convertirse en una experiencia cercana, inspiradora y accesible. Gracias a ello, niños, jóvenes y comunidades han descubierto que aprender también implica imaginar, crear y participar activamente. Para ella, educar va más allá de transmitir conocimientos; significa despertar la curiosidad, fortalecer el pensamiento crítico y motivar a las personas a reconocerse como agentes de transformación.
Esta visión la impulsó a promover iniciativas que integran arte y ciencia para acercar la biodiversidad a públicos diversos. A través de proyectos como “Creación y ciencia” y otras experiencias de divulgación, logró convertir conceptos académicos en experiencias significativas y emotivas. Su propósito se basa en democratizar el conocimiento, entendiéndolo como una herramienta colectiva para construir una sociedad más consciente, sostenible y comprometida con su entorno, donde la ciencia pueda conectar con las personas desde la sensibilidad y la humanidad.
Uno de los mayores aportes de su trabajo se refleja en la forma en que ha favorecido la apropiación social del conocimiento. Desde comunidades amazónicas hasta espacios educativos y culturales de Bogotá, ha demostrado que los procesos de cambio adquieren profundidad cuando las personas participan activamente y encuentran sentido en aquello que aprenden.
Prueba de ello es “Biofilia: aguas que tejen el tiempo”, iniciativa que sintetiza su esencia como líder y gestora. En ella convergen instituciones, investigadores, artistas y comunidades con el propósito de reconocer la biodiversidad como un componente fundamental de nuestra identidad y de nuestro porvenir. Este proyecto representa una trayectoria dedicada a generar encuentros y a evidenciar que la conservación surge no solo del conocimiento, sino también de la sensibilidad, la emoción y el compromiso colectivo.
Mireya encarna la convicción de que la ciencia puede tener un profundo sentido humano, de que el arte abre nuevas posibilidades de comprensión y de que la educación transforma vidas. Su legado trasciende los proyectos que ha impulsado, pues se encuentra, sobre todo, en las personas que han encontrado inspiración en su ejemplo.
Mireya es una mujer que enseña que la ciencia tiene corazón, que el arte abre caminos y que la educación cambia destinos. Su mayor obra no está solamente en los proyectos que ha liderado, sino en las vidas que ha inspirado.
¿Quién es Mireya?
Bióloga con amplia trayectoria dedicada a la divulgación científica y al fortalecimiento de la apropiación social del conocimiento sobre la biodiversidad. A través del Core de Biodiversidad – BioCore de la Universidad de los Andes, lidera iniciativas que articulan el arte, la ciencia y la educación como herramientas para acercar el conocimiento a diferentes comunidades. Su labor en el Amazonas, especialmente en Puerto Nariño, fomenta el encuentro entre los saberes científicos y tradicionales, promoviendo acciones de conservación, participación comunitaria y desarrollo sostenible. Sus proyectos generan impacto anual en más de 50.000 personas.