Yumar Ospina Pérez – San Andrés

Mujer Cafam San Andrés Islas 2015

Una joven con sensibilidad social

 

Yumar Ospina Pérez, nació en 1963 en Ibagué y allí cursó sus estudios con las monjas del Colegio Técnico María Inmaculada. Desde esa época sintió inmensas ganas de ayudar a otras personas, por esta razón, se vinculó a la Legión de María, un grupo que realizaba diferentes obras sociales, entre las cuales estaba la Pastoral Salud, que se dedicaba a visitar a los enfermos.

Con dieciocho años y su bachillerato recién terminado, Yumar entró a estudiar Publicidad en la Universidad Jorge Tadeo Lozano de Bogotá, donde estudiaba también su novio, el cual se convertiría en su pareja gran parte de su vida y el padre de su única hija, Valentina. Por esta razón, fue que Yumar abandonó sus estudios para dedicarse por completo a educar a su hija y así llegó 2005, año en el que se trasladaron a San Andrés para iniciar una nueva etapa.

 

Los caminos de la vida fueron definiendo su rumbo

Luego de atravesar por algunas vicisitudes, en 2011 se separó de su pareja y de inmediato se vio obligada a conseguir empleo en una empresa de bebidas, quienes empezaron a desarrollar eventos recreativos y lúdicos como parte de la responsabilidad social de la compañía, siendo Yumar la líder de estas actividades.

Poco a poco fue convirtiéndose en una gestora social y comunitaria muy eficiente, asumiendo el liderazgo de varias obras dirigidas a los niños de los barrios marginados, invitando así a artistas locales, amigos, empresarios y a servidores públicos a que aportaran desde su alcance recursos que beneficiaran directamente a estos menores.

En mayo de 2012 un fuerte desastre natural azotó el archipiélago, dejando a muchas familias damnificadas, y una vez más, Yumar tendió su red de apoyo y obtuvo ayudas para llevar colchonetas, agua y alimentos no perecederos a las familias damnificadas.

Fue por esto que decidió crear en compañía de un importante grupo de profesionales isleños, la Fundación Islander Smile, cuyo objetivo es el de canalizar todas las ayudas necesarias para mejorar la calidad de vida de la población del archipiélago, Cabo de la Vela, la Guajira y sus alrededores.

Si conoces una mujer como Yumar que haya dejado su vida a un lado para trabajar y proteger a la población vulnerable, postúlala al 31° Premio Cafam a la Mujer hasta el 2 de noviembre de 2018 en la Caja de Compensación o Club Rotario de tu región.

 

Informes sobre esta obra social:

Vocación y amor por los más necesitados Edificio Bahía Fragata, apartamento 303 San Andrés, archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina

Celular: (+57) 321 371 2758

Correo electrónico: yumarospinap@gmail.com

Teresa Jacanamejoy Mavisoy – Putumayo

Mujer Cafam Putumayo 2014

Un nuevo aroma para tierras apartadas

 

Teresa Jacanamejoy Mavisoy, nació en Sibundoy en 1970 y pertenece al pueblo Camëntsa-Inga, del municipio de San Francisco. El amor y la pasión por el trabajo con comunidades hicieron que desde 1998 desarrollara un proyecto con la alcaldía para el mejoramiento de las viviendas de unas sesenta familias de la vereda La Menta, logrando que los recursos fueran encauzados a las familias que realmente lo necesitaban.

Su proceso inició con la formación humano y cristiano en responsabilidad social al servicio de su comunidad, orientado y apoyado por la diócesis de MocoaSibundoy, llamado La Nueva Evangelización, a través del cual fue demostrando su liderazgo y capacidad de convocatoria en aspectos religiosos, sociales, culturales y económicos desde hace diecisiete años.

Es por esto que en 2004 gestó lo que es hoy la Cooperativa de Cultivadores de Plantas Aromáticas Medicinales y Exóticas, Productores de Aceites Esenciales del Putumayo (Cooparmayo), beneficiando de forma directa a 285 familias de las etnias Pasto, Kamsá, Inga y Quillacinga, habitantes del valle de Sibundoy. Esta labor la realizan mancomunadamente las personas que conforman la cooperativa, de las cuales, un 70% participa de las mingas y reuniones mensuales.

Actualmente, los integrantes de Cooparmayo trabajan en un terreno dado en préstamo por la Alcaldía de San Francisco, en donde cultivan plantas aromáticas como limonaria, citronela, albahaca, menta, entre otras.

Hasta el momento la producción actual es de pequeña escala, pero están trabajando para obtener la aprobación del registro ante el Invima, lo cual les permitirá elevar sus volúmenes para comercializar los productos en mercados nacionales e internacionales.

Si conoces una mujer como Teresa, que día a día luche por brindarles nuevas herramientas de emprendimiento y desarrollo de diferentes capacidades a jóvenes y adultos, postúlala al 31° Premio Cafam a la Mujer hasta el 2 de noviembre de 2018 en la Caja de Compensación o Club Rotario de tu región.

 

Informes sobre esta obra social:

Cooperativa de Cultivadores de Plantas Aromáticas, Medicinales y Exóticas del Putumayo Cooparmayo.

Casa Episcopal, parque principal, Sibundoy, Putumayo.

Celular: + 57 310 768 8112

Email: cooparmayosibundoy@gmail.com

María Lucía Rodríguez García – Guaviare

Mujer Cafam Guaviare 2016

Creatividad para apoyar a las comunidades

 

María Lucía Rodríguez García una mujer guerrera y valiente que pasó su infancia en el barrio Colinas, de la localidad Rafael Uribe Uribe. Debido a la precaria situación económica de su familia, debió culminar su formación trabajando de día y estudiando de noche. Recibió su título de Contadora Pública en la Universidad Distrital y se especializó en Revisoría Fiscal y Auditoría.

En 2004, comenzó a trabajar como coordinadora local del proyecto “comedores comunitarios” de la Secretaría de Integración Social del Distrito en las localidades Rafael Uribe Uribe, Ciudad Bolívar y Bosa, surgiendo allí su interés por ayudar a los demás.

 

Una semilla de esperanza  

La Fundación Social Semillas de Esperanza que lidera María Lucía, nació en abril de 2006 en Bogotá. Centra sus esfuerzos en proteger a niños, adolescentes y familias en estado de vulnerabilidad o pobreza, pero María Luisa se propuso llevar la fundación más lejos… y es así como llega a Guaviare para atender a 1.000 niños y madres en periodo de lactancia y gestación mediante un convenio con el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF).

Cuando la fundación llegó al Guaviare se vincularon con su obra más de cincuenta personas de la región, motivándolos a crear nuevas formas para apoyar a las comunidades urbanas y sobre todo rurales. Por eso puso en marcha un plan maestro de atención, respetando las costumbres de comunidades como los nukak makú, última tribu nómada del mundo, y otras tribus que habitan en resguardos de la región como los guayeberos, los piratapuyos y los guanos, adicional a los colonos mestizos y los afrodescendientes, todos interrelacionados de manera compleja y profunda.

Entre las acciones más destacadas se puede mencionar el suministro mensual de complementos alimenticios para 1.000 familias, “Choco-pan con amor”; una obra en donde le ofrecieron chocolate con pan y mucho amor a más de 2.000 pobladores de zonas urbanas y rurales en condición de extrema pobreza. Además, el amor por ayudar a hecho que llegue más lejos, internándose en los resguardos indígenas, allí, ella junto con sus colaboradores, organizan ollas comunitarias entregando un plato de comida a las familias de estos sectores tan alejados del país.

Otra de sus ideas busca el apadrinamiento de los parques de San José y Calamar, el cual consiste en formar grupos de voluntariados y juntos restaurar los juegos que están dañados, pintar las atracciones y podar el pasto. En estos mismos parques, María ha querido abrir un espacio de cine, consiguiendo telas y proyectores para entregarles a los niños y sus familias la oportunidad de ver una película en gran formato.

También realiza brigadas de salud para la población rural e indígena de San José, Calamar y Miraflores; con esto ha beneficiado a más de 3.000 personas a lo largo y ancho del departamento.

Si conoces una mujer como María Lucía, que día a día luche por conseguir recursos e ideas para mejorar la calidad de vida de varias familias en diferentes regiones y sectores del país, postúlala al 31° Premio Cafam a la Mujer hasta el 2 de noviembre de 2018 en la Caja de Compensación o Club Rotario de tu región.

 

Informes sobre esta obra social

Fundación Social Semillas de Esperanza Calle 7° n.° 24-184, San José del Guaviare, Guaviare

Celular: 313 872 1552

Correos electrónicos: funsolsemillas@gmail.com funsolsemillasguaviare@gmail.com

 

 

Ana Cecilia Fuentes Jiménez – Guajira

Mujer Cafam La Guajira

Aulas de libertad para los mayores

Ana Cecilia Fuentes Jiménez tiene voz recia, y al escucharla es posible constatar el vigor con el que generosamente comparte sus conocimientos con otros adultos que han tenido menos oportunidades que ella.

Pero gracias a la crianza dada por su madre Micaela Josefa, Ana aprendió que muchos adultos como ella, iletrados y con necesidades básicas educativas insatisfechas, necesitaban una voz fuerte que luchara por ellos.

 

El día en que decidió su futuro

En algunas partes de La Guajira se creía que si una persona empezaba a estudiar antes de los siete años se volvía loca. Así fue que a los siete Ana no sabía leer y en aquellos días Micaela fue comisionada para llevar un ponqué hasta Valledupar. Fue por eso que en compañía de su pequeña Ana cumplió la entrega y ya de regreso para San Juan, una conocida las vio y les preguntó: ¿para dónde van?, al responder que de vuelta para la casa, la vecina no tardó en gritar: “¡bájense, porque se subieron en el bus que va para Santa Marta!”.

El error no era por causa de una confusión, era la consecuencia del analfabetismo de ambas. Y fue en ese momento cuando Ana sintió que ser iletrado era como andar en tinieblas por el mundo y decidió prepararse para alfabetizar a los adultos de su región.

 

Vocación de maestra

Se graduó en la Escuela Normal de Señoritas en 1977 y su primera alumna fue Micaela, su adorada mamá, a quien le enseñó a leer y escribir. Tan pronto pudo ingresar al campo laboral estiró los pesos que recibía de salario para las obligaciones de casa y para pagarse diferentes estudios en licenciatura.

Ana no desaprovecha ni un segundo para aprender, trabajar, compartir, enseñar y servir a los adultos de La Guajira. Es por eso que su jornada laboral empieza a las 4:00 a.m. donde envía noticias para cinco medios de comunicación de los cuales es corresponsal. Además, es la coordinadora del Programa de Educación de Adultos del departamento, a lo que dedica la mayor parte del tiempo, manejando los siguientes horarios: de 1:00 p.m. a 2:00 p.m. dirige su programa radial “Comunicación y tejido social” y de 5:00 p.m. a 8:00 p.m. enseña a sus estudiantes adultos.

 

Aula taller de artes y oficios

Con la práctica y su capacidad de observación de los vacíos educativos de los adultos de su departamento, Ana se dio cuenta de que quienes ingresaban a un programa de alfabetización cumplían escasamente con la meta y desertaban. Conocer esta situación le sirvió para crear un programa de mayor alcance de alfabetización y posalfabetización; para ello se acogió a la metodología de Cafam, la cual busca tener conocimiento de las experiencias previas del adulto y así brindarle herramientas diferentes que les ayude aprender de una forma más didáctica.

En su apuesta pedagógica, después de la fase de alfabetización, los alumnos continúan su plan de formación aprendiendo o mejorando sus conocimientos sobre un oficio o un arte: modistería, confección y ebanistería son algunas de las capacitaciones que reciben de acuerdo con los gustos y afinidades de las personas.

Desplazados, huérfanos, discapacitados, madres cabeza de familia y, en general, todas las comunidades vulnerables han integrado las listas de estudiantes que lidera Ana y hasta el 2017 la cifra de beneficiarios es de 1500 entre las zonas urbana y rural.

Si conoces una mujer como Ana que ha dedicado su tiempo, desarrollando nuevas formas de aprendizaje para los adultos mayores podría ser la próxima Mujer Cafam 2019, por eso postúlala hasta el 2 de noviembre de 2018 en la Caja de Compensación o Club Rotario de tu región.

 

Informes sobre esta obra social

Creación de un aula taller para arte y oficio de la población de jóvenes y adultos del Municipio de San Juan del Cesar Carrera 2A N.° 5-55, barrio el Centro, San Juan del Cesar, La Guajira

Teléfono: (5) 774 0783

Celulares: 315 724 7380 / 301 242 8832

Correo electrónico: ancejy@yahoo.es

 

 

Hna. María del Carmen Palacio Cadavid – Chocó

Mujer Cafam Chocó 2017

Sabiduría ancestral sanadora de la mano de Dios

 

Hna. María del Carmen Palacio Cadavid, nació en el municipio de Bolívar, en Antioquia. A la edad de dieciséis años, María del Carmen ingresó a la comunidad de la madre Laura Montoya Upegui, justo cuatro años después del fallecimiento de la santa colombiana.

La comunidad de la madre Laura fue fundada en 1914, en Dabeiba, Antioquia, y desde su creación puso sus ojos en los pueblos indígenas y negros de Latinoamérica para hacer más digna y más humana la vida de estas personas que por tener una cultura diferente estuvieron arrinconadas en las selvas de Colombia durante siglos.

En 1955 concluyó el proceso formativo inicial y preparada como una auténtica misionera, la Hna. Carmen fue asignada al trabajo de la pastoral educativa en Caldono, Cauca, con la comunidad nasa y en Carlosama, Nariño, con los indios pastos.

Dos años después, la joven misionera fue trasladada al Chocó para trabajar en Noanamá, Playa de Oro y Juradó. Allí percibió su capacidad de adaptación al clima de la selva húmeda tropical y la facilidad para aprender lenguas indígenas. Además, en los sitios donde desarrollaba su trabajo no había atención en salud por parte del Estado, por esto decidió empezar a aprender primeros auxilios y a gestionar medicinas con la Diócesis de Istmina. No pasó mucho tiempo para que la Hna. Carmen organizara un puesto de salud. El trato digno, cálido y amable que les brindó a sus pacientes hizo que se ganara la confianza de todos los habitantes.

A medida que ganaba conocimientos ancestrales, los iba poniendo en práctica, lo que fortaleció aún más la tranquilidad de sus pacientes y la certeza de que ella tenía un don para sanar, por eso las Misioneras de María Inmaculada y Santa Catalina de Sena al notar el talento que tenía la motivaron para estudiar Licenciatura en Antropología en la Universidad Pontificia Bolivariana, graduándose en 1989.

 

Otros rumbos en su misión

Desde 1987 hasta 1990, se desempeñó como consejera de misión en la provincia de Popayán, en esa posición directiva adquirió más conocimientos sobre las experiencias misionales. Tiempo después fue enviada a la misión de Wijint, en el distrito de Andoas, región de Loreto, Perú. Su tarea era dirigir el colegio del pueblo achuar, pues su antecesora era muy joven y, de acuerdo con las tradiciones de esa comunidad, solo los mayores tienen derecho a hablar y a tomar decisiones. Pero debido a algunos quebrantos de salud, en el 2005 la Hna. Carmen se retiró de la misión en Perú.

 

De vuelta al Chocó

Luego de un merecido descanso y con su tratamiento médico completo, la Hna. Carmen regresó al Chocó, cuando llegó su escenario no era muy alentador. Los actores del conflicto armado —guerrillas, narcotraficantes, paramilitares— dominaban la zona y controlaban la movilización por el río.

Su presencia fue de gran alegría para la región, contando con el apoyo de otras hermanas de su comunidad, líderes y pobladores de la región, ayudando a que tanto la Hna. como la comunidad se pudieran volver a acercar. Es desde entonces que permanece en Noanamá, Chocó, asesorando a las comunidades indígenas waunana y a poblaciones afro en procesos sociopolíticos, religiosos y económicos.

De domingo a viernes atiende en la sede de su misión a pacientes de todos los credos, culturas y etnias. Los sábados se desplaza adonde la necesiten para poner en práctica sus conocimientos de medicina tradicional. Además, dicta cursos para transmitir la sabiduría de las plantas y los beneficios curativos que ella ha aprendido de los sabios mayores, con el fin de que no se pierdan estas raíces.

Es por esto, que si conoces una mujer como la Hna. María del Carmen, que además de su vocación, ha logrado darles amor a través de sus manos a muchos niños, jóvenes y adultos, entregándoles una atención médica primaria y oportuna, postúlala al 31° Premio Cafam a la Mujer hasta el 2 de noviembre de 2018 en la Caja de Compensación o Club Rotario de tu región.

 

Informes sobre esta obra social

Atención en Salud Integral – Noanamá Carrera 40A N.° 59-106, Villa Hermosa Los Ángeles Medellín, Antioquia

Teléfono: (4) 284 5226

Celular: 311 314 0029 (pertenece a la Hna. Ayda Orobio, quien la postuló al premio)

Correo electrónico: aydaorobio9@hotmail.com

 

Elina Judith López Montes – Cesar

Mujer Cafam Cesar 2017

Emprendimiento femenino para el desarrollo de la región

 

Elina Judith López Montes nació en El Paso, un municipio del departamento del Cesar. Recién graduada de bachiller encontró el amor y no dudó en formar una familia con Salomón Carey Ternera, empezando así su carrera de ama de casa y mamá de tres hijos.

En el 2012 hizo cursos de capacitación con el Sena y un técnico en Comercialización y Venta, allí coincidió con otras mujeres que buscaban capacitarse para ofrecer a sus familias mejores oportunidades. Una de ellas contó que sabía hacer yogur, y como la región es ganadera, Elina llevó la solicitud al Sena para que les dieran cursos en producción de lácteos, petición que se convirtió en realidad.

 

La microempresa

Junto a veintiséis aprendices del Sena, todas mujeres, Elina dirigió la tarea de diseñar la microempresa, escoger el nombre, concebir la misión y la visión, trazar las líneas de productos y todo lo demás que por conocimiento o intuición se necesitara para hacer realidad el proyecto.

Al ir transcurriendo el tiempo, la falta de recursos económicos fue deteriorando el proceso, quedando solo cuatro socias. Esto puso en riesgo la subsistencia de la empresa porque el aporte de cada una de las integrantes era fundamental, y para ese ese entonces, todavía no tenían ni las herramientas, maquinaria y utensilios básicos para la producción del yogur. De modo que un día una socia prestaba la olla de su casa; otra, las cucharas, y a diario se hacían a lo básico para poder trabajar.

 

La visita del gobernador

El gobernador de la época fue un día al corregimiento de Arjona y escuchó con detenimiento el proyecto que estas cuatro mujeres emprendedoras tenían, remitiéndolas al Instituto de Desarrollo y Emprendimiento del Cesar (Idecesar), y así fue que obtuvieron el primer crédito con el que pudieron comprar una estufa industrial y los demás utensilios básicos para poder transformar la leche en yogures de mango, guanábana, guayaba, corozo (uvita de lata), uvas pasas, piña y mora.

Con las herramientas de trabajo listas, un local en arriendo y un total de diez mujeres asociadas, nació jurídicamente la Asociación Gamel; se registraron en la Cámara de Comercio y obtuvieron el registro sanitario del Invima para fabricar y vender sus deliciosos yogures.

En la actualidad, Gamel, una microempresa que se basa en la inclusión femenina, genera diez empleos directos y cinco indirectos, contribuyendo al mejoramiento de la calidad de vida de esas quince familias.

Elina Judith es una gran vendedora no solo de los lácteos que su asociación produce, sino de sus ideas. Por eso si conoces una mujer como ella, postúlala hasta el 2 de noviembre de 2018 en la Caja de Compensación o Club Rotario de tu región.

 

Informes sobre esta obra social

Asociación Gamel Carrera 5 N.° 4-65, barrio El Limón, Corregimiento de Arjona, Municipio de Astrea, Cesar

Celular: 310 647 7851

Correo electrónico: licasa1213@hotmail.com

 

Lucy del Carmen Ordóñez – Bolivar

Mujer Cafam Bolívar 2017

La discapacidad no es una incapacidad

 

Magangué, el municipio de Bolívar más poblado después de Cartagena de Indias, es el lugar donde Lucy del Carmen Ordóñez habita junto con sus tres hijos y su esposo.

En esta tierra que la vio nacer dirige la Fundación Gilber Santiago “Una esperanza de vida”, que durante nueve años ha trabajado para aproximadamente 1500 personas con discapacidad, extendiendo su ayuda a una amplia zona de influencia: Majagual, Guaranda, Sucre, Buenavista, San Pedro, Sincé y Galeras, en Sucre; Pinto, Santana, El Banco, Guamal, Plato, Tenerife, Chibolo y El Difícil, en Magdalena; y Córdoba, Zambrano, Cicuco, Talaigua Nuevo, Mompox, San Fernando, Pinillos, Achí, Altos del Rosario, El Coco y Tiquisio, en Bolívar.

 

Nace una esperanza de vida

Diez años después de haber contraído matrimonio, nació Gilber Santiago. El pequeño que con tan solo dos semanas de vida, sufrió una meningitis bacteriana que le dejó como secuelas una hidrocefalia y una parálisis cerebral severa.

Desconsuelo, tristeza, dolor, angustia, impotencia, desasosiego son palabras que no alcanzan a describir lo que unos padres amorosos pueden sentir ante la enfermedad de sus hijos. Y no fue menos para Lucy, quien tuvo que superar todos esos sentimientos más una depresión profunda para hacer frente a una realidad que nunca puede responder a la pregunta ¿por qué a mi hijo?

En el afán de proveer a su hijo todo lo necesario para mejorar su calidad de vida, decidió ir a otras ciudades para tocar todas las puertas que fuera necesarias hasta encontrar la orientación profesional óptima y los tratamientos especializados.

Cuando encontró los médicos que la podían ayudar, entendió que lo que la vida había querido enseñarle a través de su hijo, era ponerse en el lugar de otras madres de su región que no pueden ir a otras ciudades a conseguir ayuda para sus hijos. Con esta claridad en su corazón, decidió llevar los especialistas a Magangué y beneficiar a otros niños y a sus familias.

Consecuente con su decisión, en el 2009 Lucy formalizó la fundación que lleva el nombre de su hijo menor y por descripción lo que él ha inspirado en ella para servir a los demás: una esperanza de vida.

 

La fundación

Con nueve años de trayectoria, la fundación cuenta con un completo equipo de profesionales en neurodesarrollo infantil, neuropediatría, fisiatría y rehabilitación, neuropsicología, fisioterapia, fonoaudiología y terapia ocupacional. El propósito es ayudar a niños y jóvenes con diferentes tipos de discapacidad —física, motora, cognitiva— a tener una mejor calidad de vida mediante un programa que incluye asistencia médica y terapéutica, junto con un plan pedagógico, lúdico y ocupacional.

Desde el 2015 ejecuta con el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar un programa con un cupo de 50 niños y adolescentes con discapacidad para darles protección integral con acciones de intervención terapéutica, educación y fortalecimiento de sus habilidades y capacidades encaminadas a un proyecto de vida. Los demás planes y programas que atiende la fundación son financiadas por donaciones y actividades comunitarias.

La fundación les brinda a las familias orientación sobre los cuadros clínicos de los niños, soporte emocional, acompañamiento en procesos de requerimientos a las EPS, gestión de trámites y, sobre todo, el apoyo que solo da una familia.

Si conoces una mujer como Lucy del Carmen, que a pesar de las dificultades que tuvo que enfrentar en su vida, dejó su dolor a un lado para unir sus fuerzas y llenar de alegría a muchos niños con algún tipo de discapacidad y a sus familias, postúlala al 31° Premio Cafam a la Mujer hasta el 2 de noviembre de 2018 en la Caja de Compensación o Club Rotario de tu región.

 

Informes sobre esta obra social

Fundación Gilber Santiago, “Una esperanza de vida” Barrio San Mateo BCH manzana 88 lote 1, Magangué, Bolívar

Teléfono: (5) 687 8220

Celular: 300 817 2560

Correo electrónico: lucyordomen74@hotmail.com

 

Hna. Luz Dary Cardona Londoño – Atlántico

Mujer Cafam Atlántico 2016

Un corazón desbordante de amor por el prójimo 

 

Hna. Luz Dary Cardona Londoño es una admirable religiosa de la comunidad misionera Agustinas Recoletas. En agosto de 1998 se estableció en el barrio La Paz de la ciudad de Barranquilla, allí inició de lleno su labor misionera atendiendo en la guardería a niños, jóvenes habitantes de calle, ancianos y en general a las personas de muy bajos recursos económicos.

La Hna. Luz a lo largo de su vida ha ido sembrando semillas de amor y esfuerzos para lograr que miles de personas puedan tener más oportunidades, recursos y sustento. Es por esto que a través de los años ha realizado diferentes trabajos con población vulnerable en los que se pueden destacar los siguientes:

  • Con la “Olla comunitaria” empezó entregando 80 almuerzos, pasando a beneficiar a 150 personas, liderando durante seis años la recuperación nutricional de veinte niños con desnutrición severa. Adicional, creó un comedor para niños desplazados, el cual para 2016 atendía a 500 niños y adolescentes.
  • Aula de enseñanza en la que acogió a 250 niños y adolescentes desescolarizados, con el fin de que pudieran aprender y tener bases educativas.
  • Fundó el hogar Hermano Policarpo, atendiendo con amor y solidaridad a cincuenta niñas huérfanas y vulnerables.
  • Creó la obra Divina Providencia, a través de la cual entregaba mercados a las familias más necesitadas del barrio.
  • También, se propuso enseñarle a la juventud a explorar sus capacidades para lograr su propio sustento, dotando de carretillas a un grupo de jóvenes, con el fin de que recogieran material orgánico de desechos para convertirlo en abono y luego venderlo.
  • Desarrolló un proyecto artesanal en el que se han capacitado más de doscientas madres cabeza de hogar, desplazadas, población vulnerable, niños y jóvenes.
  • En marzo de 2008 nació la Fundación Social Camino de María, creada con el propósito de organizar todas las obras realizadas por la Hna. Luz. Principalmente, ofrece a las familias beneficiarias apoyo espiritual y capacitación no formal de manera permanente, transformando actitudes negativas y agresivas mediante el encuentro con la oración, al tiempo que se les proporciona asistencia integral temporal. Además, le proveen diariamente alimento a más de 300 niños, adolescentes y adultos.

Si conoces una mujer como la Hna. Luz Dary, que además de su vocación ha logrado cambiar la vida de muchos jóvenes y adultos, sembrando en ellos esperanza y apoyo para que continúen su vida con mejores oportunidades, postúlala al 31° Premio Cafam a la Mujer hasta el 2 de noviembre de 2018 en la Caja de Compensación o Club Rotario de tu región.

 

Informes sobre esta obra social:

Fundación Social Camino de María Calle 107 n.° 12E 41, barrio La Paz, Barranquilla, Atlántico

Teléfono: (5) 310 2804

Celular: 312 595 9243

Correo electrónico: fscaminodemaria@gmail.com luzdarycar@hotmail.com

 

 

Tráncito Rodríguez – Amazonas

Mujer Cafam Amazonas 2017

Mujeres tejiendo su propio futuro

 

Las lenguas nativas expresan parte de la multiculturalidad de la que estamos hechos. En ellas están contenidas las historias, los secretos, las tradiciones y la sabiduría de un pasado que continúa vivo gracias a personas que, como Tráncito Rodríguez Anuto, han honrado esas memorias trabajando en pro de las etnias, por las pluralidades que representan y, sobre todo, porque sus miembros ocupen un lugar digno entre el cielo y la tierra.

Preparada o no para dar las batallas que la vida exige a los adultos, la pequeña de catorce años encontró el amor con el que crecería en todos los aspectos de su vida. Muy pronto empezó la maternidad y a la par emprendió el trabajo por su comunidad. Con diferentes organizaciones a las que recurrió en busca de ayuda, empezó conformando grupos de mujeres para desarrollar programas comunitarios y construir malocas junto a los ríos Caquetá y Amazonas, para producir miel de piña y sembrar maíz, entre otros.

 

Mujeres Triunfadoras Tejiendo Vida (Muttevi)

 

Muttevi nació en el 2013 con el claro objetivo de ayudar a mujeres indígenas desplazadas. Desde allí, Tráncito enseña el valor de los conocimientos ancestrales, el orgullo de pertenecer a una etnia, el universo entero que cabe en una lengua indígena y, sobre todo, a las mujeres les demuestra con su ejemplo que tejer es una metáfora de la vida misma, mostrando el pensamiento colectivo que es capaz de respetar las particularidades de cada grupo étnico.

Con los precarios recursos propios, las ayudas y asesorías de entidades públicas y privadas, Muttevi obtuvo vida jurídica. La lideran mujeres desplazadas que pertenecen a los uitotos, mirañas, boras, andoques, muinanes, yacunas y macunas, es decir, cobija a familias de etnias de las tres fronteras: Perú, Brasil y Colombia, que suman unas 200 personas. Cada miembro aporta los conocimientos ancestrales de su respectiva etnia y, como artesanos, ofrecen su sabiduría creando tejidos, cerámicas y otras artesanías para comercializarlas en ferias y mercados internacionales.

De esta manera, Tráncito consigue hacer visibles las artes propias de las diferentes etnias, honrar los ancestros y conseguir recursos para ayudar a reconstruir las vidas de estas personas desplazadas por el conflicto armado y afectadas por la escasez de trabajo y la falta de educación, salud y otros factores.

Por eso si conoces una mujer como Tráncito Rodríguez Anuto, que lucha por la reconstrucción de sus etnias, raíces y culturas, postúlala al 31° Premio Cafam a la Mujer hasta el 2 de noviembre de 2018 en la Caja de Compensación o Club Rotario de tu región.

 

Informes sobre esta obra social:

Asociación de Mujeres Triunfadoras Tejiendo Vida (Muttevi) Oficina de Servientrega en la ciudad de Leticia, Amazonas

Celulares: 320 313 9387 / 310 580 1140

Correo electrónico: chikylinda70@gmail.com