El Jurado Nacional les otorgó una mención especial a cuatro mujeres indígenas que con su liderazgo han enaltecido sus tradiciones, diseñando diferentes obras con el único objetivo de enseñarles a las nuevas generaciones la magia que tiene cada una de sus culturas.

Por esto te contamos cada una de sus obras:

Mujer Cafam Amazonas

María Flor Zafirekudo Atama

Informes obra social:

Grupo de Danza Indígena KA+ KOMUIYA UAI

Carrera 7 No. 18 – 31. Barrio Uribe. Leticia, Amazonas

Celular: 321 3813729 Celular: 310 8762771

Correo: juan.silvaz@cun.edu.co

 

María Flor para el año 2000 desarrolla la iniciativa quiero estar aquí pero viviendo lo nuestro, donde empieza a materializar su gran sueño; reunir jóvenes en torno a los orígenes, principios y vivencias culturales, con el fin de darles nuevas herramientas para el desarrollo de su vida. Es por esto, que decide formar un grupo de danza indígena de la etnia Uitoto con jóvenes y abuelos de los corregimientos que vivieran en la parte urbana de Leticia, con el nombre de KA+ KOMUIYA UAI. Ha logrado impactar la vida de aproximadamente 1.260 personas de diversas etnias como los bora, okainas, muinane, andoque, yucuna, murui y nonuyal.

 

Mujer Cafam Guainía

Yuleima Urango Lobo

Informes obra social:

Asociación Ayúdame a Crecer

Calle 20 No. 7 – 34. Berlín. Puerto Inírida, Guainía

Celular: 317 8587444

Correo: yurango18@misena.edu.co

 

Yuleima junto a su madre María Lobo Casado y otras mujeres constituyeron la Asociación Ayúdame a Crecer, que busca ayudar a los niños indígenas vulnerables en la región. Atendiendo a más de 190 pequeños brindándoles vestuario, alimentos, recreación, atención médica y psicosocial. Además, los días domingos y festivos cuenta con un comedor comunitario, motivándolos a que asistan a la escuela. Gracias a los cursos que ella ha realizado en el Sena sobre artesanías, gastronomía y ecoturismo, ha conformado un grupo de mujeres artesanas, logrando enviar sus productos a Bogotá participando durante varios años en Corferias, y llegando a diferentes países como Alemania, Londres, Bélgica, Chile y Australia.


Mujer Cafam Norte de Santander

Mónica Aboskallina Arairiara

Informes obra social:

Proyecto Institución Etnoeducativa Barí – Resguardo Indígena Catalaura

Resguardo Indígena Catalaura. Tibú, Norte de Santander

Celular: 322 7625803

Correo: aboskallina2@gmail.com

 

Desde hace 15 años ha sido una líder innata y aunque en su cultura no está bien visto que las mujeres tomen la vocería entre la comunidad, actualmente es reconocida como una lideresa de la comunidad Barí Karikachaboquira ubicada en el resguardo indígena Catalaura. Hace 2 años recibió la rectoría de la Institución Etno-Educativa Barí, en donde ha logrado que la lengua Barí sea considerada como una tradición importante para cada uno de los estudiantes del colegio y recordando siempre las tradiciones. Debido a la gestión que Mónica ha realizado día a día en su comunidad, se calculan más de 500 personas impactados positivamente con cada uno de los proyectos que ha realizado para el beneficio de su comunidad, siempre priorizando sus raíces y cultura.

 

Mujer Cafam Vaupés

Yusley Kafiana Olaya Yepes

Informes obra social:

Educación y prevención para la comunidad indígena del Guamal sobre la importancia de la protección del medio ambiente y de enfermedades.

Carrera 5 No. 8 – 21. Mitú, Vaupés

Celular: 321 3002133

Correo: yolayayepes@uniminuto.edu.co

 

Para Yusley su prioridad ha sido la comunidad el Guamal, dándoles a ellos educación y prevención para el cuidado de la salud y del medio ambiente. La población del Guamal no excede los 150 habitantes y son pertenecientes a múltiples grupos étnicos, pero el que más prevalece es el grupo cubeo. También, entre ellos se encuentran etnias como los guananos, tucanos, desanos, carapanas, barasanos entre otros. Dentro de las actividades que realiza están las jornadas de encuentro con la comunidad, donde crean momentos de esparcimiento con bailes, cantos y regalos, agregando a este gran evento educación y prevención. De igual forma, el objetivo de estos encuentros es hacer que la comunidad el Guamal tenga conciencia sobre la importancia del reciclaje, el manejo de las basuras y protegiendo las fuentes hídricas aledañas a la comunidad, mitigando la contaminación y previniendo futuras enfermedades de la piel o gastrointestinales. Aunque Yusley no tiene fundación, ni nombre específico para la obra social que realiza, cuenta con el apoyo del Ejército Nacional y diferentes entidades que han creído en su iniciativa.

 

 

 

 

Ginna Alejandra nació en la ciudad de Tunja el 11 de marzo de 1998, toda su vida ha vivido en una finca ubicada en Toca – Boyacá y desde niña ha sido amante a la agricultura. Estudió su bachillerato en el colegio de su pueblo destacándose como la mejor estudiante, esto le permitió que le dieran una beca para estudiar en la Universidad de Boyacá, Administración y Negocios Internacionales.

Desde los 15 años, Ginna sin descuidar nunca sus estudios, ha trabajado en el campo, aprendiendo, fortaleciendo sus capacidades, ayudando a su familia y valorando el trabajo que cada día hacen los campesinos colombianos.

Ha sido el amor por su tierra la que ha llevado a que esta joven de 20 años, reconozca cada uno de los trabajos que los campesinos realizan desde muy temprano y a pensar en más opciones para ayudarle no solo a su familia sino a la comunidad en general.

En el año 2015, fundó en el municipio de Toca, el Centro de Trabajo, para transformar los productos del municipio, generando empleo a madres cabeza de familia rurales, ofreciéndoles clases, cursos, asesorías para empoderarlas y lograr romper con el paradigma, de que las mujeres no pueden trabajar en el campo y aportar en su hogar. Con este proyecto ha logrado beneficiar a más de 22.000 familias.

Además, gracias a los aportes de otras personas, pudo crear una biblioteca con libros y computadores con internet, con el fin de ofrecerles un sitio seguro y educativo a los hijos de las mujeres que trabajan o se capacitan allí, y de esta forma puedan aprovechar el tiempo y hacer sus tareas, aprender o entretenerse.

Por otro lado, viendo la necesidad que tenía su familia y muchos otros vecinos de comercializar los productos que con tanto esfuerzo y sacrificio cultivaban, el 12 de diciembre de 2016, decidió diseñar una plataforma web que permite tener un contacto directo entre los agricultores y compradores, llamándola comproagro.com. Actualmente es cofundadora y ha beneficiado a 28.000 familias aproximadamente.

En este momento, se encuentra buscando realizar alianzas con entidades, supermercados y tiendas de cadena, con el fin de que puedan conocer el beneficio que trae la aplicación y de esta forma llevar más beneficios a su comunidad, ofreciéndoles más oportunidades de comercio justo para el sector agropecuario.

 

Gloria nació en Manizales en el año de 1945. Cursó primaria en el Colegio Sagrado Corazón Marymount y finalizó sus estudios de bachiller en New Jersey, realizó estudios universitarios de arte en Berkeley, también estuvo cinco años en la escuela de arte del maestro David Manzur y se graduó de maestra de Bellas Artes en la Universidad Jorge Tadeo Lozano.

Gloria junto con su hermano Mauricio y su prima María Cristina, soñaban con fundar un hogar para niños abandonados. Desafortunadamente, Mauricio fallece en un accidente automovilístico y luego Cristina muere en un accidente ecuestre, Gloria queda con el compromiso de fundar esta institución, dando cumplimiento a este sueño.

En el año de 1981, le prestan una casa en Usaquén la cual acondiciona para el funcionamiento del hogar e iniciar su labor con 15 niños, fundando el Hogar San Mauricio, nombre que fue dado por el sacerdote Rey Shambach. Esta iniciativa se da con el propósito de proteger la vida de niños y niñas que han sido maltratados o abandonados, en el año de 1983 logra la personería jurídica y el permiso del ICBF.

En el año de 1984, la fundación abre una segunda casa en Usaquén para atender 22 niños especiales que estaban a cargo del sacerdote Rey. En 1985 se abre una tercera fase para atender 32 niños de 6 a 10 años, gracias a eventos y donaciones, se compró un lote de 22 fanegadas en Chía y de inmediato se comenzó con la construcción de una ciudadela con capacidad para 120 niños. Entre 1986 a 1987 se construyen los tres primeros hogares con comedores, cocinas y patios cubiertos en los que se instalaron salones de juego, biblioteca y estudio. Además, realizan un evento en el que dan a conocer el plan padrino, un programa de adopción o recolección de recursos para su desarrollo profesional, también han promovido talleres de costura, panadería y lavandería.

De igual forma, se construyó el colegio de primaria para niños con dificultades de aprendizaje o especiales, se creó un jardín infantil para ayudar a la preparación de la estimulación temprana y kinder. En el año de 1992, donan una casa en el casco urbano de Chía y se firma convenio con el IDEMA para el montaje de un supermercado manejado por el voluntariado cuyas utilidades fueron fundamentales para el sostenimiento de la fundación. Hoy en día el Hogar San Mauricio brinda atención y apoyo a más de 400 niños al año, logrando dar herramientas necesarias para superar todas las dificultades que han pasado.

A futuro, la Fundación Hogar San Mauricio será una institución capaz de renovarse en una mejora continua en cuanto a calidad de servicio, apertura de nuevos programas, buscar nuevas fuentes de recursos, logrando estabilidad económica para permanecer en el tiempo sirviendo a los más necesitados.

 

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